martes, 14 de mayo de 2013

Cambio radical: de esparteras a sandalias marineras



Pues sí... este tutorial es un cambio radical en toda regla. Tenía este par de algargatas desde el verano pasado sin usar, esperando su "refashion". Otras veces lo he intentado despegando la suela y pegándola con las nuevas tiras, pero no he encontrado aún un pegamento que no se despegue enseguida. (Hago una invitación a los fabricantes a mandarme su producto y prometo publicarlo si sale airoso de mi control de calidad... :P)


Empecé por recortar el empeine de la zapatilla, dejando un borde de un centímetro aproximadamente. A continuación, remetí el borde y lo cosí con puntadas pequeñitas para que no se deshilachara, de modo que se quedara bastante disimulado. También recorté el talón, pero como era del color del esparto, lo corté al filo sin importar que quedasen algunos hilos cortados a la vista.




Para hacer las tiras de las sandalias decidí reciclar los recortes de la falda que os enseñaré en el próximo tutorial. Es tejido jeans (vaquero, vamos) pero con un dibujo de rayitas muy veraniego. Se puede hacer con cualquier tela con cuerpo.


Corté una tira de unos 6 cm de ancho y unos 60 cm de largo, pero se puede hacer con cuatro tiras más cortas, de unos 16 cm. Con esta tira vamos a hacer la talonera y la tira que sujeta la sandalia a los dedos por delante (dos de cada). La planché como si fuera un bies y la forré por dentro con un bies un poco más estrecho. El bies era de 2 cm de ancho y la tira quedó de 2,5 cm. Cosí a máquina el bies a la tira y de ese modo quedó mucho más fuerte.


A continuación medí la longitud necesaria para la tira de la puntera. En mi caso eran 13 cm, más 2 de costura, y corté un trozo de 15 cm para cada sandalia. Los sujeté con alfileres de modo que quedaran iguales en las dos sandalias, volviendo las puntas hacia dentro.



Ya en este paso me entró mucha ilusión porque se veía muy bonito. Con una aguja larga y un poquito gruesa, hilo al tono y un dedal cosí la tira a la sandalia, aprovechando el borde del empeine anterior que me quedaba para coser sobre él. Lo mismo que con las chanclas de goma, si está muy duro al pinchar, la ayuda de los pequeños alicates es, a veces, una ventaja.



Así quedó terminada de coser.


Para el talón corté la tira que me quedaba por la mitad, con idea de recortar luego lo que me sobrara. Como
no tenía borde sobre el que coser, lo hice directamente al esparto, pero fue bastante más fácil de lo que yo creía. Además, utilicé hilo de nylon (como el que se usa para la pesca) que había estado utilizando para otra cosa, y quedó muy muy fuerte. Sólo hay que recordar quemar un poco las puntitas de los hilos para que luego no pinchen.


Mi pequeño ayudante siempre supervisando mi trabajo...


Una vez unidas las tiras, las doblé hacia dentro para formar un bucle por el que pasar la correa del tobillo. En total, la talonera tiene 10 cm de altura desde la base hasta el final del bucle. Cosí el bucle con la máquina de coser y me sobró mucha tela por dentro, así que decidí dejarla doble por dentro y la cosí hasta abajo.


La tira del tobillo se hace igual que las de antes, sólo que hay que ocultar el borde exterior remetiéndolo y no se forra con bies.  Hice dos tiras de 43 cm de largo, que se quedaron en 42 cm cuando también remetí las puntas de los extremos y las cosí. 


A cada tira le cosí un trozo de 9 cm de velcro en cada extremo, uno en el interior y otro en el exterior, para que al enrollarlo al tobillo abrochen. 


Una vez cosido el velcro, se pasan las pulseras por el bucle del talón.


Y ya está terminada.  Sólo queda calzarlas y sacarlas a pasear. Como eso también lo he hecho, aporto consejos para mejorar la primera versión.



Haz la talonera más ancha, porque eso dará más estabilidad al pie. Lo mismo con la puntera, hazla más ancha o pon más tiras (por ejemplo, dos cruzadas)

Eso es todo. Mi cabecita sigue planeando una revolución en mi zapatero, así que próximamente más!

Besitos.
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